martes, 10 de abril de 2012

Seminario Cultural No. 61 Artetipos.

¡Adiós poeta!                 


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Querido Guillermo: Lamento mucho tu partida, me ha llegado de golpe. Estos últimos años no supe nada de ti, las distancias con los amigos comunes fueron acumulándose... ahora sé que no podré ya verte. No olvidaré tus finas atenciones para con mis poemas y te agradezco siempre haber sido uno de los editores de mi librito de versitos en El Ala del Tigre de la UNAM. También recordaré permanentemente aquella noche después del taller de los viernautas cuando fuimos a casa de Vicente Gandía a beber y a conversar sobre poetas. Esa noche Vicente nos enseñó un cuaderno que le regaló a Eliseo Diego y que él mismo devolvió luego a Gandía con algunos poemas caligrafiados de mano propia. Gracias por todo lo que me enseñaste de la vida y de las letras. También por aquella ocasión que estuvimos en tu casa de Toluca, Tol., en compañía de Fréderic Yves, y del Negro Fernando Acosta. Quisiera enviarles a ellos un abrazo porque han de estar muy tristes, y a Vicente Quirarte, con quienes tanto hemos querido. Gracias por Cesare Pavese y Pasolini, por Ungaretti y por Montale, y por muchos otros que te hicieron el mejor italianista en México, no por nada fuiste Caballero de la Orden al Mérito por la República de Verdi. Siempre en mi corazón, poeta enormísimo Guillermo Fernández.

Ricardo Ariza

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Adiós poeta

Un par de días después de darse a conocer la trágica muerte del poeta y traductor mexicano Guillermo Fernández García (Guadalajara, 1932), un grupo de amigos cercanos al artista comentó que, de acuerdo con la forma en que fue encontrado (bajo signos de violencia, amordazado y maniatado), se sospecha que alguien cercano lo mató.

“Lo que suponemos, dadas las circunstancias, es que fue alguien que Guillermo conocía porque la cerradura no estaba violada y había indicios adentro de que Guillermo estaba tomando un trago con esta persona. Es terrible. Los que conocemos a Guillermo sabíamos que él no le abría la casa a nadie. Cuando te decía, vamos a casa era porque te estimaba y tenía la confianza de abrirte las puertas de su casa”, comenta en entrevista la editora Rocío Franco López, perteneciente al grupo de amigos cercano al poeta.

La editora mencionó que Fernández era un hombre “solitario, ermitaño y muy disciplinado con su trabajo. Todos los cercanos sabíamos que no le podíamos hablar entre las 9 de la mañana y las 4 de la tarde porque estaba traduciendo.

De hecho, incluso, si lo llamabas a esa hora él te contestaba muy cortante. Si le llamabas te decía: “qué cosa quieres”. Nosotros, que lo conocíamos no lo tomábamos a mal porque sabíamos que esa era su personalidad, vaya así es el, gruñón, dice Franco como quien aún no se acostumbra a la ausencia de un ser querido.

A las 14:20 del sábado 31 de marzo de 2012, un grupo de amigos muy cercanos al poeta y traductor tapatío lo encontraron muerto en la sala de su hogar ubicado en la calle Guillermo Marconi # 105, colonia Científicos de la ciudad de Toluca, en el estado de México. El hogar está ubicado al interior de una unidad habitacional privada con forma horizontal, con alrededor de seis u ocho departamentos, la cual se mantiene siempre cerrada. Fernández había sido golpeado en la cabeza, maniatado y amordazado con cinta canela.

“NO HABÍA MODO DE RECLAMARLO”

Una vez que encontraron el cuerpo, los amigos se enfrentaron ante un problema:
Al no ser familiares directos no tenían el permiso por parte del SEMEFO (Servicio Médico Forense) de Toluca para poder reclamar el cadáver. La situación era más grave porque Fernández no mantenía contacto con ningún familiar. Salió de Guadalajara desde los 10 años de edad para no volver, sólo hasta que llegó a la juventud y decidió reencontrarse con su madre con quien mantuvo contacto hasta la muerte de ella. Después mantuvo contacto con su hermana Alicia Fernández, quien actualmente es una mujer muy mayor que padece de sus facultades mentales.

Por tal motivo, los amigos del poeta buscaron a algún familiar en los últimos días, hasta que, finalmente, el lunes, encontraron a un sobrino de Fernández quien vivía en Cuernavaca y se trasladó a Toluca para el trámite de reconocimiento. Dicen que lo conoce fundamentalmente por fotografías.

“La forma como murió hizo todo muy complicado. La situación hubiera sido más sencilla si hubiera sido muerte natural. Pero dadas las condiciones, no nos dejaron entrar a identificarlo al SEMEFO ni nos dieron los resultados de la necropsia. En el SEMEFO el cuerpo estaba en calidad de desconocido porque nadie podía entrar a identificarlo”, comenta Rocío Franco.

La editora también comentó que si no localizaban a ningún familiar del occiso ellos iban a seguir presionando, a través de un notario que hiciera el trámite para que ellos pudieran reclamar el cuerpo.

Los amigos aprovecharon para quejarse de otros medios de comunicación quienes difundieron informaciones falsas: “El Sol de Toluca básicamente dice que murió de un balazo y que al parecer el móvil del crimen fue pasional debido a las preferencias sexuales del poeta”, lo que criticaron como absolutamente falso.

EL AUTOMÓVIL ABANDONADO

La mañana del viernes 30 de marzo, otros inquilinos de la privada donde vivía Guillermo Fernández se extrañaron de no ver el automóvil del poeta desde la tarde del día anterior, lo cual era muy extraño porque  Fernández no solía salir de noche, entonces era normal ver el auto estacionado. A dos cuadras de la privada el automóvil de Fernández obstruía la entrada de otro hogar. Los particulares dieron parte a la policía, quienes acudieron a revisar el automóvil que estaba abierto, encendido y con las llaves puestas. Tomaron la tarjeta de circulación y ésta les indicó el domicilio del poeta. Los policías se apersonaron en el lugar, tocaron pero como nadie les abrió se fueron después de estacionar el coche donde no estorbara y llevarse las llaves. En ese momento, los vecinos notificaron a la autoridad que no sabían del paradero del traductor.

El sábado por la mañana, David Trejo, pareja sentimental de Fernández, llegó temprano a casa del poeta, todos los sábados lo visitaba y le ayudaba por gentileza -porque los amigos de Fernández cuentan que tenía una vitalidad envidiable- con las labores del hogar. Ese día Trejo había quedado de ayudarle a arreglar unos azulejos del baño. Cuando llegó, las vecinas lo alarmaron contándole lo del automóvil y a la policía, y que no lo habían visto desde el jueves en la tarde.

Entonces, David Trejo fue a ver el vehículo, confundido, llamó a otro de los amigos de Fernández, Santiago Matías, y él, a su vez, localizó a Blanca Ocampo y Lorena Romero. Acordaron encontrarse en la entrada de la casa de Fernández. Rocío había ido al DF a tomar una clase. Entonces, llamaron a algunas personas que pudieran tener noticia del paradero de su amigo.

Cuando finalmente agotaron las opciones, fueron por un cerrajero quien abrió la puerta y así fue como finalmente encontraron el cadáver de Guillermo Fernández. Lo vieron Santiago Matías, Lorena Romero y Blanca Ocampo. David Trejo no entró. A las 2:40 le llamaron a Rocío para informarle de la situación: “Me vine corriendo en cuanto supe”, dice.

“De pronto es un poco complejo entender esta cercanía con Guillermo porque no somos amigos que estuvieran cada tercer día en su casa. Guillermo era muy especial y no permitía que uno estuviera tan apegado a él, pero como es un grupo de varias personas éramos como satélites que estábamos ahí, de pronto podían pasar tres meses sin que lo viera uno de nosotros, pero sabías que otro lo había visto la semana pasada, etc”.

SIN ÚLTIMA VOLUNTAD

Guillermo Fernández podía desvelarse platicando con sus amigos, leyendo poemas, tomando una copa. Si él veía que los alcanzaría el sol, les decía: “Vamos a ahora al volcán a ver el amanecer”. De vez en cuando Guillermo hablaba de la muerte y les confesaba a sus amigos su última voluntad: quería que lo cremaran y esparcieran sus cenizas en el Nevado de Toluca. Sin embargo esta voluntad quedará en suspenso porque ahora el cuerpo del poeta es una evidencia.
“SI LO CREMAMOS, ENTORPECERÍAMOS LA INVESTIGACIÓN”, DICE LA EDITORA

Toluca era el lugar en el que Fernández había decido morir porque ese modo de vida tranquila se adaptaba a sus requerimientos. Además, el volcán le gustaba. “Guillermo era un hombre muy ágil con una vitalidad infinita”.

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Para honrar al poeta, presentamos en esta edición del seminario cultural Artetipos, algunos textos ya publicados en otros medios nacionales.

Exutorio de Guillermo Fernández


El poeta Guillermo Fernández es, en realidad, de nuestras glorias escondidas y acaba de publicar un libro en el FCE con lo mejor de su obra y traducciones. El libro se llama Exutorio.

Me sorprende la vitalidad, el buen humor del poeta Guillermo Fernández cuando llega al salón de los espejos de la FLM. Guillermo es un hombre que pasa de los sesenta años pero hay una vitalidad en su mirada, en la forma como sonríe cuando dice que no sólo ha traducido a Ungaretti, a Montale y a Luzi, sino también a Berlusconi. Lleva en la bolsa del pantalón un pañuelo azul que extrae cada que va a limpiarse las narices. De la bolsa de su camisa sobresale un estuche para anteojos.
Es jueves y un aire frío pasa por la ciudad y se adhiere a las ventanas. Hernán Bravo le da la bienvenida a las instalaciones y después cede la palabra a Luis Jorge Boone, quien tiende un puente entre nosotros y el poeta al hacer alusión a su trabajo como traductor, a su voz poética al decir: "Máximo traductor de la literatura italiana a nuestra lengua, coordinador de talleres, rendido lector de Cernuda, poeta no de culto sino oculto, Guillermo Fernández escribe poemas porque, afirma, es lo más cerca que puede estar de crear música."

Poeta de culto porque su poesía aunque no subterránea, se encuentra dentro de ese registro al que sólo llegan los poetas duros del lenguaje, aquellos que constriñen la palabra hasta darle a su poesía un sentido total, poeta oculto, porque Guillermo Fernández vive oculto de los medios literarios, cercado en la ciudad de Toluca a la que llegó, como bien dice: "hace doce años, tres meses y tres semanas."

Cada que alguien dice algo de mí, me quedo confuso, dice al referirse a las palabras que Boone ha dicho de su obra, y a veces pienso que el hecho de escribir versitos sirve para algo. Me alegra por un lado pero me lastima por otro. Prefiero leer los poemas de mis libros cuando hay público. Es algo especial para mí.

Y nos lee. Le da una fumada breve a su cigarro, lo deja con delicadeza en el cenicero mientras el humo se eleva frágil hacia su nariz. Y Guillermo nos lee: "(Yo sé que la piel tiene palabras de idiomas húmedos/ y extraños todavía,/ láminas de sangre en un tambor oculto/ y espigas bajo el sueño no infinito.)"

Y "a los primeros pasos aprendió/ que los muertos bajo tierra/ hablan de cosas menos tristes que nosotros;/ que quien vive tan sólo para el sueño/ se convierte en un sueño que camina".
Y: "Soy el último resto del naufragio/ Voy a esperarte diez minutos más/ en esta esquina del Océano Atlántico."

Mientras nos lee, Guillermo hace pausas, fuma, lanza la mirada al recuerdo y nos relata de sus viajes a Venecia, de la tarde que conoció casi por accidente al poeta Montalde.

Montalde lo vio y le hizo un juego de palabras y Guillermo, hábil, se lo devolvió. Entonces el poeta, que era chiquitito y gordo, nos dice Guillermo, sonrió y me dijo: es usted un Florentinaco, que era más o menos como un florentino de mierda. Cuando Guillermo le preguntó, ya en otro tiempo de la charla, qué poeta mexicano había leído y le gustaba, el italiano respondió: Jaime Torres Bodet. El resto de la charla pasa entre las lecturas de las traducciones de Ungaretti. Un poeta que a los 20 años ya había escrito libros portentosos, dice.
A ratos, Guillermo suelta frases como: "Nuestra poesía ha estado marcada por el PRI" y "Para mí, Cernuda es el poeta más grande en lengua española desde este joven, Quevedo, pues." O "Frente a la palabra siempre tengo una gran desconfianza. Cuando tengo la fortuna de decir o de encontrar una idea que explotar es fabuloso. El vocabulario no aparece porque no hay idea." "Cuando nos quedamos a medio camino de la escritura del poema... eso no se lo deseo a nadie."
Al finalizar la charla Guillermo nos dice su teoría sobre la proliferación de nuevos poetas. Son como los batracios, dice, en agosto salen como ajolotes, para septiembre ya publicaron su primera plaquette. Para noviembre ya tienen su primer premio y en marzo, son funcionarios culturales.
Nos reímos todos pero al terminar la charla queda en el aire esa sensación de naufragio cuando el poeta parte, cuando nos deja con la sensación de estar en la hora y el sitio cuando la poesía se ha marchado.

Antonio Ramos


Nocturno por un silfo


¿Qué extraño aire viene a henchir de signos a esta tu soledad que hiere como un remordimiento incurable? ¿En qué momento la rosa desnuda el sentido del incendio, abandonándote, a la buena de Dios, en esta boca de lobos que no dice la palabra que te invento?
Dime, hermano invisible, el nombre del camino en que extravías tu rastro.
Dime cuál es el cuerpo de mi sombra, la fidelidad antigua que te ciñe en todos los rincones de esta noche —huérfana rama de pájaros—; el asedio sin fin a la orilla de esta luz que no se toca con el pensamiento y aventura la huella de tu nomadía.
Dime la espiga que se guarda el agobiante cuidado senil de la madre que invierte ensueños y ternuras en el unigénito atardecido entre sus manos.
Dime el santo y seña con que aprehenda la estatura nocturna de tus besos, la deslumbrante geografía que he visto en el floreal mapamundi del sueño.
Seré el color que abra la puerta de tu laberinto en primavera, la nota que enhebraba el suceso de los juegos más tiernos y remotos.
Seré el calendario que vaya nominando, escaño a escaño y sin tregua, la escala inexplorada de tu sangre.
Oigo tu paso perdido entre la noche.
Mi voz no tiene más patria que tu oído.

Guillermo Fernández/ De Visitaciones

 
Fugacidad

Aquella última burbuja, la que vive de tu aliento limpio y suave ¿adónde irá?
Venial y liviana, un soplo apenas de tu irisado abril, obedece la voluntad del viento, inconsciente de su hermosura y de su perfecta humildad. Un instinto sabio la conduce entre tantos rencores implacables, eludiendo aleros, muros, umbrales surtidores de la entraña enemiga y secreta.
Mil asechanzas la miran pasar, cumplir la eternidad relativa de todo lo que es hermoso, y tan leve, que una mirada impura la destruirá.
Aire, vivirá en el aire lo que el aire quiera. Dejará de ser tan pronto y silenciosamente.
Ese aliento tuyo, la existencia en su forma perfecta, la transparencia de su pensamiento y de sus actos ¿adónde irán? ¿Y por qué?
Simple en su verdad ¿qué mortal extrañeza invadirá su vida intocable al diluirse en ese otro mundo que no vemos sino a través del dolor, que nos aplasta y persigue a donde vamos? ¿Con cuáles ojos mirará su desamparo?
Algo de ti desaparecerá con ella. Algo en lo más hondo de mí se rompe y abre un vacío que ya nada habitará.

Guillermo Fernández/ De Visitaciones.
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Primer aniversario, noviembre de 1964.
De La palabra a solas

“La traducción fue mi tabla de salvación”:
Guillermo Fernández / Víctor Ortiz Partida  


«Retratos de familia». Así tituló Guillermo Fernández la sección de versiones en español de poemas de autores italianos que cierra su libro Bajo llave. El poeta tapatío, nacido en 1932, afirma que traducir del italiano fue su tabla de salvación hace más de 30 años, cuando comenzó esta labor en la que sigue ocupándose. Familiares han sido a lo largo de los años sus acercamientos como poeta lector, y como traductor, a Dino Campana, Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Salvatore Quasimodo y Mario Luzi. Y la lista de poetas traducidos no ha dejado de crecer: Alda Merini, Andrea Zanzotto, Valerio Magrelli.

A esta familia poética creada por Guillermo Fernández también pertenecen grandes narradores: Giuseppe Tomasi de Lampedusa, Alberto Moravia, Cesare Pavese, Tommaso Landolfi, Natalia Ginzburg, Leonardo Sciascia, Italo Calvino y Antonio Tabucchi, entre muchos otros.

Guillermo Fernández publicó recientemente Exutorio. Poesía reunida, 1964-2003 (fce, 2006). Vive en Toluca, donde escribe poesía, traduce y dirige un taller de traducción.

San Francisco y su cántico

El italiano me gustó desde niño. Vivía en Paracho, Michoacán, y ahí un amigo tenía libros en italiano. Me aprendí el «Cántico de las criaturas» de San Francisco. Es uno de los primeros textos líricos en italiano; está lleno de latinismos. Yo lo entendía (lo que no, se lo preguntaba a mi amigo) y me gustaba su musicalidad, me lo sabía de memoria. Ése fue mi primer contacto con el italiano. 

¿Ojos estúpidos?

Dejé la Ciudad de México y viví un año, 1975, en Zamora, Michoacán, donde seguí haciendo publicidad, no en grande como en el df, sino en un changarrito. Estaba yo cansado de la Ciudad de México. Un amigo mío, sacerdote, me dijo que me fuera de Zamora, que esa ciudad no era para mí, que estaba perdiendo años de mi vida. Le pregunté que a dónde me iba. «Te gusta la poesía italiana.  Vete a Italia», me recomendó. Lo pensé con serenidad, era noviembre, y al mes me fui a Italia a aprender el idioma: en diciembre ya andaba yo allá. Viví cinco años en Italia, y aprendí el italiano en la calle, el que hablaban los estudiantes. Antes del viaje había hecho ya algunas traducciones. Mis primeras traducciones fueron unos poemas de Cesare Pavese, que publicó Carlos Montemayor en la Revista de la Universidad (unam), me dijo que eran muy buenas mis traducciones. Pero cuando abrí un ejemplar de la revista me di cuenta de que había cometido un gravísimo error: decía «gli occhi stupiti» y yo leí: «ojos estúpidos», cuando stupiti viene de estupor, de azoro, de asombro. Metí la pata. Fue la primera vez que publiqué algo bilingüe. Creo que hasta la edad de 45 años yo no sabía lo que quería hacer en esta vida. Para mí fue como una tabla de salvación haberme interesado en la traducción. Muy pocas personas han traducido lo que yo he traducido, y yo empecé muy tarde. Desde un principio tuve la fortuna de publicar lo que traducía. Hubo un momento en que yo publicaba cuatro, cinco cosas en una semana en la Ciudad de México, en suplementos literarios, revistas, periódicos, vivía de eso, parecía que estaba abonado a esas publicaciones.

Idiomas cruzados

Hay una cosa grave: el italiano es un idioma muy parecido al español, ya que también es una lengua romance. De las lenguas romances, las más parecidas son el italiano y el español. Si comparas el español con el portugués, no; el portugués es una cosa totalmente distinta, no se puede hablar el portugués sin su cadencia; para mí es una lengua inaccesible, como el francés, para mí son lenguas impronunciables. No soy bueno aprendiendo idiomas. Ahora traduzco y lo hago con fluidez, hay veces que estoy leyendo y no sé si está en italiano o en español, porque en cuanto me quedo a solas pienso en italiano. Veo el fútbol, miento madres o me da gusto en italiano, de pronto se me cruzan los idiomas.

Un jarabe, una melaza

Sí digo una cosa: no me gusta la lengua italiana fonéticamente. Los italianos piensan que es la lengua más hermosa del mundo. Yo les digo que es tan dulce, es un jarabe, una melaza. Todos los italianos la presumen, sobre todo frente a los alemanes; entonces yo les digo que prefiero la lengua alemana. La lengua italiana es una lengua totalmente femenina, desde que llegas y oyes a los cargadores en el aeropuerto. Yo pensé que todos eran homosexuales o afeminados, todos cantan, y además el pueblo italiano es muy afeminado, dicen que es el refinamiento... Quién sabe. Después de haber estado un año en Italia, regresé a México y pasé por el aeropuerto de Barajas, en Madrid, y cuando oí el castellano sentí que se me habían destapado los oídos, y mira que el castellano, castellano a mí no me gusta mucho, es muy golpeado, es una lengua muy salvaje, muy áspera.

Cuando hablo italiano lo hablo como tlaxcalteca. Los alumnos de mi taller (de traducción del italiano) me preguntan por qué no tengo el acento italiano. «Porque me parece ridículo, estamos entre mexicanos, este taller es para traducir, no vamos a cantar aquí», les digo. Mucha gente llega al taller y tiene otras expectativas. Quieren aprender a hablar el italiano; no lo van a aprender. Dos horas a la semana, no, vamos a traducir. «Pero no sé italiano», dicen. «Vamos a aprender», les contesto. Es una cosa que puede hacer hasta un diputado local: el italiano lo puede aprender hasta un político. Traducimos para que puedan leer revistas, periódicos; lo que yo quiero con todo esto es meterlos a la literatura italiana.

Delicadeza mediterránea

De la lengua italiana me gusta la libertad sintáctica que tiene, eso sí me encanta. El italiano te permite unas combinaciones sintácticas que en español serían absurdas, totalmente. Y además me gusta la literatura italiana, me gusta la poesía italiana, particularmente la del siglo xx. Pero me ha pasado una cosa, siento que en los últimos años me he congestionado, con el pasar de los años me cansó la delicadeza de la poesía del Mediterráneo, la italiana y la del sur de España.


No hay recetas para traducir

No he vuelto a Italia; me han invitado tres, cuatro veces, a reuniones de traductores; no quiero ir porque van académicos, y yo con los académicos no tengo de qué hablar, no me interesan, respeto su trabajo, pero prefiero no verlos: pretensiosos, todos llevan sus escritos muy sesudos sobre la traducción. Tengo libros sobre la traducción, teoría y todo eso, los abro y empiezo a bostezar y los aviento. No hay recetas para traducir, no se pueden dar recetas.

El porterito de noche

A mí me gusta repetir que la traducción es un mal necesario. Además, lo digo: no creo en la traducción. Yo he dicho que en lugar de poner «traducción» hay que poner «versión». ¿Cómo le haces para traducir a Sandro Penna? Sandro Penna que es tan musical, con un lenguaje tan sencillo. ¿Cómo le haces para traducir a Leopardi? Leopardi es una maravilla en italiano. Aunque cuides el ritmo, pasan espectros de los poemas. Pero tenemos que leer las traducciones, qué le vamos a hacer. Cuando dicen «Qué buen traductor es fulano», yo digo: «Di que te gustó ese libro, a lo mejor es pésimo traductor, pero es muy buen prosista, que son cosas distintas». «No, él domina el alemán», afirman, pero no hay quien domine un idioma en este mundo, ni Cervantes lo dominó; además no se trata de dominar, si no somos Alejandro de Macedonia ni Julio César: el traductor es el criadito, el porterito de noche de los textos, uno es el servidor.

Yo trato de ser muy literal, lo más posible. He visto las traducciones que hacen de los sonetos de Shakespeare: son poemas distintos. El tema parece que es el mismo, pero no. Además no todos percibimos una palabra de la misma manera. La palabra casa para alguien puede ser algo desagradable y le trae malos recuerdos, pero para alguien más puede ser sumamente agradable: oímos casa y además no la oímos igual todos, unos la oyen de manera más aguda, más llana, quién sabe; una misma palabra no quiere decir lo mismo, y eso lo vemos en la traducción. Ahora, más que con la traducción en sí, estoy muy entretenido con la filología, ahora siempre quiero saber de dónde vienen las palabras, cuál es la raíz. Lo bueno de ser traductor es que la traducción te enseña a conocer mejor tu propio idioma, sobre todo si se trata de lenguas romances: el italiano, el francés. Disfruto mucho, hay veces que me levanto a las tres, cuatro de la mañana porque quiero saber cuál es el étimo de la palabra, de dónde viene.

Carácter internacional

Mario Luzi me gusta mucho, es uno de los grandes, grandes poetas europeos del siglo xx; pero también está Sandro Penna, un poeta lírico maravilloso, intraducible: cuando lo pasas a otro idioma se deshace en las manos. Me gusta Leopardi; he traducido muy poco a Leopardi porque me desespera. Pero hay poetas que se dejan traducir: Mario Luzi se deja traducir muy bien, es un poeta de ideas. ¿Pero cómo le haces con un poeta que, sobre todo, canta? Al pasarlo a otro idioma se perdió casi todo. Leopardi depende tanto de su musicalidad maravillosa... Mario Luzi y otros son poetas que descienden de Eliot, que proceden de una tradición cultural. Yo creo que traducir a Eliot no es difícil, está lleno de ideas. Esos autores puedes traducirlos y no pierden mucho, pero traducir a Umberto Saba, que es tan cantarín... Cardarelli, Mario Luzi, Valerio Magrelli son de lo más fácil de traducir, en una sentada traduzco quince poemas de Valerio Magrelli, que son pequeños, además, pero con la mano en la cintura; es un poeta que quiere comunicar, no quiere agradarte con la música, tiene buen oído, no exagera con la música, es un músico discreto, es una poesía que tiene un carácter internacional, me atrevería a decir.


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Los viajes del Doctor Pasavento

Por Carolina Moreno Echeverry



A lo largo de la historia, el viaje ha sido uno de los motivos centrales de la literatura. Desde la odisea de Ulises, las maravillas de Marco Polo, la peregrinación alegórica de Dante, las andanzas de don Quijote, hasta arribar —tras un extenso etcétera— a las travesías citadinas de Leopold Bloom, por tan sólo mencionar algunos ejemplos, el periplo es por esencia, el pretexto para un sin número de relatos. Los héroes de la Antigüedad así como los contemporáneos se desplazan de sus lugares de origen o permanencia en busca de aventuras, riquezas, objetos sagrados, amores, conocimientos. El mar, el río o el camino se convierten en símbolos de cambio, de tiempo.

Enrique Vila-Matas utiliza el motivo del viaje para muchas de sus narraciones. Así, en Historia abreviada de la literatura portátil (1985), los miembros de la sociedad secreta shandy se desplazan por Europa y África con el afán de crear obras “tan livianas” en clara oposición a las “pesadas” y comprometidas; en El viaje vertical (1999), el protagonista al emprender una travesía por Barcelona, Oporto, Lisboa y Madeira, intenta descubrir su propia naturaleza, la del conocimiento de la cultura y la del arte de romper con todo lo que no es indispensable; en El mal de Montano (2002) un ingenuo soñador al establecer el itinerario de un moderno Don Quijote, pretende luchar contra los enemigos de la literatura; y en París no se acaba nunca (2003), la capital francesa a partir de sus calles y edificios, cafés y librerías, es el principal escenario para que un joven literato encuentre el impulso requerido para componer su primera novela.

Pero voy a detenerme en Doctor Pasavento (2005)[1], novela en la que un escritor cansado de decir “banalidades en periódicos y revistas, incapaz de ser el dueño de la más pequeña partícula de terreno de índole privado” emprende un viaje por Europa tras las huellas de Robert Walser, autor de quien admira su modestia, su falta de ambición, su caligrafía minúscula y cifrada, su plena libertad a la hora de escribir. Para Andrés Pasavento, Walser es un ser “disociado de la vida común”, un perfecto “cero a la izquierda” que odió profundamente la grandeza pública: esa obligación de tener que ser alguien en la vida; es un escritor que no se enteró de nada o al menos fingió no hacerlo, era el “amo y señor del parloteo. De la escritura por la escritura”, el secreto vencedor de aquellas novelas que se exhibían como portadoras de un mensaje.

Ir tras el destino de Walser, significa para Andrés Pasavento retirarse del mundo, huir, desaparecer. De tal forma que al partir de España, inicia su recorrido con la idea de ocultarse mínimo once días como en su momento lo hiciera Agatha Christie, espera que como a la novelista inglesa lo busquen desesperadamente hasta encontrarlo; empero a nadie le interesa su destino. Pero el viaje también implica una oportunidad para crearse a sí mismo. Así, al llegar a Italia, Andrés Pasavento arriba con el propósito de ser el dottore, un reconocido médico en siquiatría; con su misma conciencia pero sin un pasado específico, imagina su infancia, juventud y madurez, inventa otra vida que bien pudiera haber sido la suya. En Francia, nervioso ante la indiferencia que “el mundo entero” había adoptado ante su desaparición, crea también a Ingravallo —“oso babeante y peludo”— que además de recordarle el estado de “bella infelicidad” por el que está pasando, le cuestiona permanentemente el tipo de decisiones asumidas. En Suiza, al visitar el manicomio de Herisau, lugar en donde su héroe moral pasó recluido sus últimos veintitrés años, Andrés Pasavento ansía vivir de alguna manera “la locura creativa” que en su momento cree experimentó Robert Walser a la hora de escribir; y en Lukonowo, con la firme intención de comenzar una nueva vida de siquiatra retirado, se hace llamar doctor Pynchon, aprendiz de escritor que aspira a vivir sin compromisos ni vínculos afectivos, dedicado por completo al placer de la literatura.

Además de huidas y búsquedas, el viaje también posibilita la escritura. A medida que Andrés Pasavento se desplaza por Europa, relata en un diario las experiencias vividas, los acontecimientos importantes e insignificantes, los sueños y pensamientos; sin embargo, más que reflexiones sobre hechos cotidianos, en el diario predomina lo intelectual sobre lo afectivo. A manera de “texto que genera otros textos” se incluyen ensayos, fragmentos de cuentos, comentarios sobre libros leídos y sobre todo, indagaciones sobre lo que implica ser escritor: métodos de escritura, fuentes de inspiración, gajes del oficio.

 El caso de Doctor Pasavento es un ejemplo elocuente de cómo el viaje posibilita tres tipos de desplazamientos: el espacial que supone el traslado físico por España, Italia, Francia, Suiza y Lukonowo; el existencial que implica la búsqueda de identidad y el intelectual, en el que a partir de un diario Andrés Pasavento expresa sus vivencias y reflexiones como escritor a lo largo de sus andanzas por Europa. El tránsito humano, la posibilidad de crearse a sí mismo y el deseo de conocer más a fondo lo que implica ser escritor, conforman entonces la materia principal de esta novela de Enrique Vila-Matas.



[1] Obra con la que Enrique Vila-Matas obtuvo el premio de la Real Academia en el 2006.



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Cuautla, ciudad histórica

y de relevancia cultural



Durante los festejos del Bicentenario del Ataque y Sitio de Cuautla, se han realizado una serie de eventos culturales en diferentes sedes del municipio. El pasado sábado 7 de abril se presentó la Banda Monumental Juvenil del Bicentenario, conformada por 70 músicos morelenses que interpretan música mexicana. El concierto se realizó con gran audiencia en la Alameda.

El viernes 13, a las 19:00 horas, en la Antigua Estación del Ferrocarril, La Carreta Cine Móvil presenta: El Insurgente (el último virrey). En tanto que el sábado 14, a las 19:00 horas, se presenta el Ballet de Cámara del Estado de Morelos en el Teatro Narciso Mendoza. En esta misma sede, pero a las 20:00 horas, habrá un Concierto para Piano de Jesús María Figueroa, acompañado de María Teresa Montoya (soprano), y Rey Fernández (tenor).

El jueves 19 se realizará la presentación del libro “El Sitio de Cuautla”, de Luis Chávez Orozco, a las 19:00 horas, en el Museo Casa de Morelos. El viernes 20 habrá una exposición de “Galas de Arte Popular”, de la Asociación de Artesanos La Pasión de Frida, a las 18:00 horas, en la Antigua Estación del Ferrocarril.

Del lunes 23 al viernes 27, habrá talleres y cuenta cuentos en la Biblioteca Vagabunda, de las 11:00 a las 18:00 horas, en la Antigua Estación del Ferrocarril. Mientras que el sábado 28 se realizará el estreno de la cantata “Los emulantes”, donde participan los Niños Cantores de Morelos y coros invitados, acompañados de la Orquesta de Cámara de Morelos, en la Parroquia de Santo Domingo, a las 19:00 horas.

La ciudadanía  cuautlense y visitantes en general han disfrutado de los festejos por el Bicentenario del Sitio de Cuautla. En estas vacaciones de Semana Santa los diversos eventos son una buena opción para disfrutar. Y lo mejor es que la entrada es totalmente libre.







lunes, 26 de marzo de 2012

Artetipos No. 60


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Entrevista con Enrique Serna
La sedición de la patria

Ricardo Venegas

Escritor imprescindible en la narrativa contemporánea, Enrique Serna (México, D.F., 1959) es un autor de culto para muchos lectores mexicanos y extranjeros. Entre sus obras destacan las novelas El seductor de la patria (1999), que muy pronto se ha convertido en un referente de la literatura nacional, Uno soñaba que era rey (1989), Señorita México (1991), El miedo a los animales (1995), el libro de cuentos Amores de segunda mano (1993) y la colección de ensayos Las caricaturas me hacen llorar (1996). Ignacio Solares afirma que “el arte de Serna consiste en una serie de procedimientos encaminados a hacernos más persuasiva la ilusión realista —ésa que sólo puede darse dentro de la mejor literatura—, a comunicar al lector la sensación de estar siendo directamente enfrentado a la vida, a aquella vida, al mundo objetivo de lo narrado”.

En tu novela El seductor de la patria reinventas la figura de un presidente reelecto 11 veces en el siglo XIX en pleno auge nacionalista, ¿hemos cambiado mucho desde entonces los mexicanos?

Sí, claro. Hemos evolucionado mucho  desde que Santa Anna salió a su último exilio en 1854, pero no lo suficiente para tener una democracia funcional y un verdadero Estado de Derecho. En materia de impunidad  estamos completamente estancados, sobre todo en el combate a la corrupción de políticos y funcionarios. En cualquier país civilizado, el hallazgo de los 25 mil millones de pesos en efectivo que el gobierno de Veracruz mandó por avión a Toluca, hubiera ocasionado la caída del gobernador Duarte y una investigación a fondo. Es obvio que ese dinero tenía como destinatario al comité de campaña de Peña Nieto, y quizá provenga directamente del narco, que hace todas sus transacciones en cash. Pero en México no ha pasado nada, y esta flagrante corruptela seguramente quedará impune porque la administración de justicia sigue en manos del hampa institucional.

Hay un desencanto notable en la ciudadanía, falta de credibilidad, se dice que no hay políticos respetables –ni reelegibles, a propósito de Santa Ana-, ¿han perdido su capacidad de persuadir, qué es lo que han perdido?

Creo que una parte del electorado ha perdido la fe en el cambio democrático. No los culpo del todo: los dos gobiernos panistas han sido nefastos. Pero creo que también la izquierda tiene la culpa de esta desilusión. López Obrador se pasó 6 años diciéndole al pueblo que el sufragio no se había respetado en las elecciones del 2006 y  me temo que le resultará muy difícil convencerlo de que este año sí habrá elecciones limpias. Según una encuesta reciente de “El Universal”, el 48 por ciento de los electores no cree en la neutralidad del IFE. El escepticismo de los ciudadanos puede restarle muchísimos votos a la izquierda.  López Obrador no habría caído en esta contradicción si fuera un verdadero demócrata y hubiera haber reconocido su derrota en las elecciones del 2006.

En el siglo de Santa Anna hubo escritores ligados a la función pública como en el caso de Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto (como los miembros de La Academia de Letrán), ¿a qué atribuyes la incultura de la política actual?

La atribuyo al desprestigio de la política. Los intelectuales ya no quieren participar directamente en ella, como en el siglo XIX, y eso le abre el camino a la zafiedad ambiciosa, cuyos más preclaros exponentes han sido Vicente Fox y el docto bebesaurio Peña Nieto. Debería haber más intelectuales respetados que siguieran el ejemplo de José Woldenberg y Jorge Castañeda, pues a mi juicio, ambos hicieron una buena labor en sus áreas de influencia cuando entraron en la arena política. Es un gran error cederle el poder a los ignaros.

Decías en una entrevista reciente que en México se apapacha a los escritores, a pesar de que en este país no se lee, ¿será inherente a la “genética nacionalista”  el no ser un pueblo lector?

No, eso no tiene nada que ver con nuestro código genético: es una consecuencia directa del desastre educativo de los últimos 30 años.

¿Qué tan lejos o cerca estamos de ser “indignados” que digan (a propósito de tu reciente estancia en Europa) como en España: “nos sentimos decepcionados, estafados por el sector financiero, hartos de la hegemonía política, del bipartidismo”?

En México hay movimientos de protesta ciudadana más importantes que el de los indignados españoles, como por ejemplo, el movimiento que encabeza Javier Sicilia. Los indignados españoles nunca lograron reunir a tanta gente como Javier. Pero las causas de nuestra indignación son distintas. En España los jóvenes protestan porque ya creían vivir en un país desarrollado del primer mundo y de pronto descubrieron que la prosperidad de su país era ficticia. En México jamás hemos alcanzado el bienestar para la mayoría de la población y, por lo tanto, tenemos mas razones para estar en desacuerdo con el sistema político y económico.

¿A que se debe el continuo fracaso de las campañas de promoción de la lectura en México? Todos los sexenios vemos esfuerzos infructuosos, algunos hasta irónicos con personajes de la televisión que hablan de las bondades de la lectura, cuando ellos mismos no leen.

Estás campañas son demagogia pura. De hecho, me da la impresión de que los grupos empresariales y las autoridades culturales sólo las difunden para lavarse la cara periódicamente, para hacernos creer que están haciendo algo por cultivar al pueblo.
Hay muy pocos lectores en México, porque no hay una enseñanza eficaz de español y literatura en las escuelas ni suficientes maestros bien preparados para impartir esas materias. La corrupción  del SNTE y sus pactos electorales con el PAN, y antes con el PRI, le han resultado muy onerosos a la sociedad mexicana.

Ha dicho Carlos Fuentes que el pueblo mexicano le va a cobrar la factura al PAN en las próximas elecciones, ¿cuál es tu diagnóstico?
Así lo indican las encuestas. Lo malo es que le quiere cobrar esa factura volviendo al régimen corporativo y dictatorial del PRI, es decir, retrocediendo a un pasado nefasto que ya creíamos haber dejado atrás. Una restauración autoritaria nos haría un daño mucho mayor que la actual anarquía delincuencial. Por otro lado, no creo que el PRI pudiera impedirla, pues hay un control territorial del hampa en muchos de los estados donde gobierna (tal vez porque los gobernadores se han coludido con los capos). Creo que lo peor para México es el retorno del PRI a los Pinos y todavía espero que un movimiento ciudadano en defensa de la democracia logre impedirlo.

04.05



06



Donde habite el olvido de Luis Cernuda
Por Carolina Moreno Echeverry

La lectura de un poema sugiere una serie de características que la hacen particular. Por un lado, el uso del lenguaje poético a partir de la transgresión de las normas gramaticales que rigen el lenguaje común, la utilización de recursos retóricos en virtud del sentido figurado y la aspiración de ir más allá del mero acto informativo, hacen que el lenguaje sea aún más persuasivo y conmovedor, categórico y enfático. Por otro, la lectura implica una conversación (no sólo entre el poeta y el lector, sino también entre el autor y los diversos escritores que le han precedido e influenciado); conversación en la que se produce, construye, educa y libera, para hacer —tal como lo establece Gabriel Zaid— “el mundo habitable y la vida vivible”. Este es el caso de la lectura de Donde habite el olvido (1932-1933) de Luis Cernuda, poema que no deja de sorprender por su exquisita maestría y belleza.
El título, clara alusión a la rima LXVI de Gustavo Adolfo Bécquer, sirve como referente intertextual de la obra, ya que establece el elemento premonitorio del cuerpo del poema. A partir de la pregunta retórica ¿Adónde voy?, la voz poética responde desde el lugar anhelado: “Donde habite el olvido, / En los vastos jardines sin aurora; / Donde yo sólo sea / Memoria de una piedra sepultada entre ortigas / Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios”. La primera estrofa, cuyo primer verso repite el título, comienza entonces a describir el espacio. Cada verso al comenzar con mayúscula, le brinda al poema consistencia e identidad rítmica (aunque su métrica no responda a los cánones de la poesía clásica). Sus metáforas aluden al cementerio y a la soledad de la tumba desapercibida, en la que el descuido, el tiempo y el olvido son sus únicos visitantes.
Esta realidad que vuelve real lo imaginario se contrapone al deseo como voluntad de poseer. Ante la imposibilidad de satisfacer el deseo, la voz poética lo niega. El deseo es una exigencia intensa, por lo mismo dolorosa. Relaciona el enfrentamiento ante el otro y lo otro, el doble, la escisión del ser. El aquí real se contrapone al repudio del otro deseado: “Donde mi nombre deje, / Al cuerpo que designa en brazos de los siglos; / Donde el deseo no exista.”
La metáfora del cuerpo, más allá de evocar la presencia física, invoca al universo mismo. No es la representación de la persona sino la personificación de la fuerza cósmica; por tanto, se idolatra la eternidad, la representación de preservar y destruir lo amado, lo etéreo. En la voluntad del otro sólo se refleja el rostro inconforme con la realidad circundante: “En esa gran región donde el amor, ángel terrible, / No esconda como acero / En mi pecho su ala, / Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.”
La imaginación es más poderosa y persistente que el mundo concreto. Sus estructuras sutiles atraviesan los siglos; de ahí, el imaginario del ángel; pero pronto esta criatura encantadora se transforma a partir de su adjetivo en una terrible. El ángel, irresistible fuerza de espíritu, es la imagen del amor y odio, atracción y rechazo. Pero esta ambivalencia busca una nueva vía de acceso. La voz poética emula el desengaño de las apariencias. El uso del adverbio de lugar allá establece una comparación que rechaza; la banalidad fútil del otro sólo puede reconocerse desde afuera, desde la contemplación a lo lejos para poder evadir aquello que se desprecia: “Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, / Sometiendo a otra su vida, / Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.”
El hombre sensible es consciente de su soledad; soledad vital que crea un ansia de unión con lo bello e intemporal. Pretende crear un nuevo mundo en el que la materia sea movimiento, soplo invisible, palabra y silencio. Un mundo en donde se retorne al jardín edénico del niño, de la infancia e inocencia. Lejos de los prejuicios de la realidad apabullante, el tema vital es la sed de eternidad: “Donde penas y dichas no sean más que nombres, / Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; / Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, / Disuelto en niebla, ausencia, / Ausencia leve como carne de niño.”
El desasosiego de la voz poética es latente. Por un lado rechaza la realidad cercana; por otro, aspira encontrar un lugar idealizado en el que finalmente la libertad sea la máxima expresión. La declaración lacerante de Cernuda nos informa: “El instinto poético se despertó en mí gracias a la percepción más aguda de la realidad, experimentando con un eco más hondo, la hermosura y la atracción de un mundo circundante. Su efecto era como en cierto modo ocurre con el deseo que provoca el amor, la exigencia, dolorosa a fuerza de intensidad, de salir de mi mismo, anegándome en aquel vasto cuerpo de la creación. Y lo que hacía, aún más agónico aquel deseo era el reconocimiento tácito de su imposible satisfacción”.
En Donde habite el olvido la voz poética revela entonces sus experiencias y sensaciones, intimidades y sentimientos; se escinde para ubicarse frente a sí misma y descubrir que ni la posesión del deseo, ni el que éste forme parte de la realidad son factibles en la vida; sólo son loables en los ámbitos de la muerte.
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas;
en donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.


07


Las aves de este día
(LunArena, 2009; Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer, 2010), de Kenia Cano
Ángel Cuevas

En el centro del jardín de Kenia hay un laurel poblado de aves: “En el centro del mundo –dice la poeta– hay un laurel / y desde ahí los pájaros desploman”.
Como todo árbol, éste es un árbol sagrado, “el árbol-centro del mundo y sostén del universo”, de acuerdo con una de las clasificaciones que hace Mircea Eliade dentro de lo que él llama “los cultos de la vegetación”.
Otra clasificación de Eliade en la que podríamos inscribir al laurel –al de Kenia y al laurel en general– es la de los “lazos  místicos entre árboles y hombres”, que tiene que ver, por una parte, con las razas que descienden de árboles míticos, como Ask (el fresno) y Embla (el olmo), de cuyos troncos caídos –según la mitología nórdica– los Ases crearon a la primera pareja humana; y por otra parte, con los hombres que se transforman en árboles, principalmente las mujeres.
En esta categoría encontramos a las hamadríades, que son las ninfas de los árboles. Hubo quien vio en él / a la Señora envuelta en seda –dice la poeta Pura López Colomé, tan cercana a Kenia, en su poema “Árboles”, refiriéndose al cerezo–; Hubo quien vio en él –dice Pura refiriéndose al manzano– a las Hespérides, / dorada luz de mar ardiente.
Hablando del laurel, es conocido por todos el mito de Dafne, aquella ninfa, hija del río Ladón o del río Peneo, que fue requerida de amores por el dios Apolo y que, consagrada a la diosa Artemisa –hermana de Apolo– y asaetada con el dardo “obtuso” y que “tiene plomo bajo la caña” de Cupido, que ahuyenta el amor, con tal de guardar su virginidad huyó del dios y en su huída invocó a su padre, quien la transformó en el célebre laurel del que el dios tomó el lauro para los ganadores de las gestas poéticas y heróicas.
“Muchos la pidieron a ella –canta el poeta Ovidio–; ella, a los que pedíanla odiando, / intolerante e ignara de hombre, apartados bosques recorre…”
Vemos en esta metamorfosis, de ninfa en árbol, el primer desdoblamiento que se presenta tanto en el mito como en la recreación que hace Kenia de éste en su libro: detrás del árbol –o adentro– hay una mujer: la Dafne Peneya, como la llama Ovidio.
Mas como afirma Roberto Calasso, en la mitología los desdoblamientos son múltiples. Así, en una de las páginas de Las bodas de Cadmo y Harmonía, encontramos una cita (p. 33) en la que la ninfa Aura, quien se había reído de Artemis, tuvo un sueño dormida sobre unas ramas de laurel: Eros ofrecía a Afrodita y a Adonis una leona sometida con un cinturón encantado mediante las siguientes palabras: “Diosa de las guirnaldas, te traigo a Aura, la doncella que sólo ama la virginidad. El cinturón ha doblegado la obtusa voluntad de la leona invencible”. Entonces: “Aura se despertó angustiada. Por primera vez se había visto desdoblada: era la presa, a la vez que la cazadora que contempla la presa. Se enfureció con el laurel, y por tanto con Dafne: ¿por qué una virgen le había enviado un sueño digno de una prostituta?”
La respuesta nos la da esta vez Robert Graves: “La relación de la poesía con el laurel no consiste solamente en que el laurel es una planta siempre verde y por tanto símbolo de inmortalidad, sino en que también embriaga. Las mujeres que celebraban a la diosa triple en el valle de Tempe mascaban hojas de laurel para producir el frenesí poético y erótico, como las bacantes mascaban hiedra…”
Esto puede explicarnos ese doble carácter –poético y erótico– que predomina tanto en Las aves de este día como en la poesía más nueva que está escribiendo Kenia Cano.
En esta nueva etapa, tanto de vida como de escritura de la autora, vemos en su apogeo un aspecto que, por ejemplo, en Oración de pájaros (Instituto de Cultura de Morelos, FOECA y Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2004) apenas despuntaba: el aspecto erótico, que Kenia despliega a lo largo de sus páginas no sólo a través de sus palabras sino también de sus dibujos.
En la sección “Estos son los pájaros”, apreciamos una serie de 11 sugerentes obras plásticas de la artista, que no pueden dejar de recordarnos algunos de los collages del surrealista Max Ernst, en el que apreciamos hombres y mujeres con cabezas de aves.
En las composiciones de Kenia, encontramos un tercer desdoblamiento: el de las mujeres pájaro: cabezas de ave y cuerpos desnudos de mujeres que a veces son atacadas por una ave negra, a veces devoradas por una “víbora celeste”; mujeres blancas de cuyas vaginas salen aves negras y mujeres negras que alumbran aves blancas; dibujos naturalistas, anatómicos, que no pueden dejar de evocarnos a las míticas sirenas…
Hay aquí un desdoblamiento artístico, o más bien una fusión, que caracteriza ya al trabajo artístico de Kenia Cano y que conocemos desde Oración de pájaros: el de la poesía y la imagen plástica.
Siguiendo el mito de Dafne y Apolo, también encontramos el aspecto animal en la serpiente que el dios mata con sus flechas y de la que su sacerdotisa –que podría ser la misma Dafne– toma su nombre de Pitonisa, y el cargo de intérprete de los oráculos poéticos que Apolo le dictaba en Delfos.
“Una serpiente rodea la casa”, dice Kenia en el poema “Primera visión”, “Ella camina impaciente sobre la hierba”, y como si estuviera en trance o, a través de la suya, irrumpiera otra voz, dice, mediante los versos alados que caracterizan todo el libro:
No quiero nada
lo único que me interesa
es ver tu cara
Dame tiempo para entrar en tus ojos
incéndiame el rostro
recoge mi gesto hecho polvo
Déjame verte
Tanto miedo oculto me hinca el diente
devórame para concentrarme en Ti
Curiosamente, tanto en este libro como en el anterior, abundan los animales muertos: las aves, los insectos, “el rano”, etc. Una diferencia notable entre el jardín de Kenia y el de Pura López Colomé, es que en el de Kenia no hay flores ni frutos… Hay, no obstante, una presencia prominente y prodigiosa, la de la zarza ardiente: <<“…voy a ver qué gran visión es ésta / y por qué no se consume la zarza” >>.
Una especie de dios candente y severo que pareciera acotar el desenfreno bácquico que presenciamos a lo largo de Las aves de este día, que pareciera atemperarlo y equilibrarlo; una combinación entre lo que dicen las palabras y lo que muestran los dibujos y que pareciera marcar el paso a un nuevo estadio tanto en la vida como en la creatividad de la artista.
Se trata de la epifanía que se anuncia en el “Cuaderno visitado por las abejas”, última sección del libro, cuando, otra vez en versos proféticos, avisa: Ya viene a pesar de la noche insomne / el Sol de los Inicios; cuando las abejas, invitadas por la poeta: “Abejas de la miel / vengan a construir / en la casa vacía del estornino”,  irrumpen anunciando la floración y la posterior cosecha de miel que habrá de reflejarse –estamos seguros– en los próximos libros de Kenia, poblados de versos alados y dibujos luminosos.


08

El Instituto de Cultura de Morelos presenta el Tercer Encuentro de Jazz Europa en Cuernavaca, en el que participarán artistas de Irlanda, Austria, Polonia, Suecia,  República Checa y Países Bajos. El encuentro musical se realiza del 9 al 30 de marzo, en el Teatro Ocampo.  
En el encuentro participan jazzistas de la talla de Gaynell Rose, el grupo Mamathoe, (filguer trio) Philware Trio, (daivid jelbock trio) David Helbock Trio, (grupo Odyo)Grupo Oddjob, (Marcin Guasiliski) Marcin Wasilewski y Saskia Laroo.
Las maravillas del Jazz son expresadas en su más alta plenitud por Gaynell Rose, quien desde su juventud canta y baila este género, motivada por su padre que la llevaba a los clubs locales a presenciar los eventos musicales.

Influenciada por los gigantes de la música como James Brown y Marvin, Gaynell empezó su carrera en una agrupación local y posteriormente formó como solista su propia banda llamada (ist cost) East Coast. Gaynell se presentó el viernes 9 en el Teatro Ocampo y puso a bailar al público asistente.

El miércoles 14 fue el concierto de Grupo Mamathoe (de la República Checa), un cuarteto creado en el 2011 a raíz de una de las giras de MOLE en Europa, duo formado por Mark Aanderud, pianista mexicano, radicado en Praga y el baterista argentino Hernan Hecht.
Parte de esa gira se completó con dos de los más destacados músicos checos, el saxofonista Marcel Barta, líder de innumerables agrupaciones, una de ellas Vértigo Quintet, y Tomas Liska, contrabajista que forma parte del galardonado grupo Points.

La química, afinidad personal y estética musical entre los cuatro miembros fue tal, que decidieron consolidar este nuevo grupo, quizás el primer proyecto de este tipo que se ha dado entre músicos latinos y checos. Este trío se presenta el miércoles 14.

Por otro lado, el viernes 16 se presentó Phil Ware Trío (Irlanda), agrupación que se formó en 2002. Desde el principio su intención era jugar con la cohesión y la unidad que sólo se logran con el ensayo constante. Rítmicamente la banda se basa en la tradición difícil de balanceo de la música; junto con un lirismo, se encuentra en los paisajes sonoros más abstractos del European Jazz Contemporáneo.

El trío ha participado en los principales festivales de jazz y clubes como el Ronnie Scotts, de Londres, Festival de Jazz Utsav, India, entre otras sedes.
Por otra parte, el sábado 17 se presenta David Helbock Trío (Austria), integrado por: David Helbock (piano), Raphael Preuschl (bajo) y  Herbert Pirker (batería). Con este trío escucharán sonidos salvajes provenientes del piano de David Helbock, junto con líneas de bajo en la bassukulele de Raphael Preuschl. Sonidos libres con percusiones groovys de Herbert Pirker en la batería. Escucharán sobre todo composiciones de David Helbock de su "Personal Realbook", donde escribió una pieza por día durante todo un año durante el 2009.
El miércoles 21 de marzo, a las 20:00 horas, se presentó el grupo Oddjob, que inició su trabajo a principios de este siglo cuando el saxofonista Per Johansson, el trompetista Goran Kajfeš, el pianista Daniel Karlsson, el baterista Jan Robertsson y el bajista Peter Forss (que habían acompañado a varios artistas) decidieron hacer su propia música juntos.
Hasta la fecha, Oddjob ha publicado cinco álbumes; el primero ganó el Premio Grammy sueco en la categoría “Mejor disco de jazz”. Oddjob ha ganado fama, tanto en Suecia como en el contexto internacional, por su mezcla suigeneris de jazz, rock, sonido electrónico, un pulsante beat duro y frágiles paisajes sonoros de ensueño, todo conjugado en un groove orgánico.
El sábado 24 de marzo, se realizará el concierto de Marcin Wasilewski Trio (anteriormente conocido como el Simple Acoustic Trio), que inició en la década de los noventa. Todavía siendo estudiantes de escuela secundaria de música en Koszalin, debutaron en 1991 acabando terceros en el concurso "Jazz Juniors" en Cracovia. Ese mismo año, Marcin Wasilewski, el pianista (líder del grupo) de dieciséis años, fue galardonado en el Concurso Internacional de Pianistas de Jazz en Kalisz '91. Dos años después, la banda ganó el primer premio en el Festival Internacional de Bandas de Jazz "Chorus '93" en Sorgues, Francia.
En 1996, Simple Acoustic Trio recibió el primer premio en el concurso de jazz en Getxo (España) y Marcin Wasilewski fue votado como el mejor solista del festival. En el mismo año el trío fue galardonado en el Festival de Jazz de Leverkusen, donde Marcin Wasilewski fue de nuevo elegido como el mejor solista.
 El viernes 30 de marzo concluye el Tercer Encuentro de Jazz, con la participación de Saskia Laroo. Fue en el año de 1979 cuando la jazzista se lanzó como profesional dando conciertos en vivo; en esa época tuvo el privilegio de contar con el llamado frecuente para acompañar al Saxofonista tenor Hans Dulfer, quien quedó impresionado por su talento; para 1981 Saskia se hizo parte formal de esta banda así como de la Upside Down Band de Rosa King que incluía en su alineación a una joven prodigio del saxofón llamada “Candy Dulfer”.
Durante los años de formación de su carrera también ganó mucha experiencia con las llamadas Músicas del Mundo, sobre todo de las raíces hispanas, caribeñas, brasileñas y africanas; a partir de estas influencias Saskia siguió ampliando sus horizontes. En 1982 Saskia formó su propia banda “Salsa Caliente”, entre 1986 y 1990 lideró la banda “Caribean Express” y entre 1990 y 1994 tocó con “The Caribean Colours”.
 Hacia 1994 Saskia sintió que había encontrado su propia voz, si bien ella había actuado como solista por primera vez en 1993, el año siguiente esto llegó a convertirse en la Banda de Saskia Laroo, tocando composiciones de su primer CD “It’s Like Jazz”. En 1995 Laroo dio a luz a dos nuevos grupos: “Salsa Bop”, quinteto de jazz latino y “Jazzkia” conocido también como el Saskia Laroo Jazz Quartet.
 El Instituto de Cultura de Morelos invita a disfrutar de este encuentro de jazz y el resto de las actividades culturales que trae para ti durante esta primavera. Consulta la cartelera Gozarte o el portal www.institutodeculturademorelos.gob.mx.